martes, 8 de junio de 2010

Acteón y Artemisa



Acteón (en griego antiguo Άκταίων Aktaiôn) era, en la mitología griega, un cazador iniciado en este arte por el centauro Quirón, hijo de Aristeo y Autónoe en Beocia, que sufrió la ira de Artemisa (Diana, en el caso de la romanización de la leyenda).

Mito:

Artemisa, tras un día de caza, aprovechó para tomar un baño en el bosque acompañada de su coro de ninfas. Las diosas eran muy celosas de su intimidad y no podían ser vistas en su desnudez por ningún mortal so pena de arrostrar el castigo correspondiente. Hasta que un día Acteón, practicando la caza en el monte de Citerón, encaminó involuntariamente sus pasos hasta el lugar donde la diosa y sus ninfas tomaban un baño. Se quedó contemplando la escena con sus mortales ojos, encantado ante la visión de la belleza de la diosa.



Las ninfas lo descubrieron y corrieron a tapar a Artemisa. Ésta se disgustó tanto por haber sido contemplada desnuda que lo transformó en un ciervo, que conservaba su consciencia humana e intenta hablar con los sabuesos que no lo reconocen, pero estos se abalanzan sobre él, desoyendo los sonidos lastimeros que el ciervo emitía en su deseo de que lo reconocieran y así lo mataran sin saber que era su dueño. Éstos lo hicieron pedazos y devoraron sus carnes, para después buscar a su amo por el bosque, sollozando. Y en esas encontraron al centauro Quirón quien, para consolarlos, construyó una estatua de su difunto dueño.
En otra versión de la leyenda, Acteón alardeó de ser mejor cazador que Artemisa, por lo que ésta lo transformó en un venado que fue devorado por sus propios sabuesos.


Bibliografia:



Imágenes:



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